viernes, 8 de mayo de 2009
los judios ashkenazim
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Judíos Askenazí(יהודי אשכנז Yehudei Ashkenaz)
Judíos rezando en la sinagoga durante el Yom Kipur, por Maurycy Gottlieb, una representación de la colectividad askenazí de Viena en el siglo XIX
Población total
Entre 8 - 11.2[1] millones (estimado)
Asentamientos importantes
Estados Unidos - 5-6 millones[2]
Israel - 3-4 millones[2] Unión Europea - ~1.030.000 Rusia - 400.000 Canadá - 240.000 Argentina - 200.000 Alemania - 100.000 Sudáfrica - 80.000 Chile - 75.000[3]
México - 50.000
Idioma
Inglés, Hebreo, Yidis, Ruso, Español
Religión
Judaísmo
Grupos étnicos relacionados
Judíos Sefardí, Judíos Mizrají y otras divisiones étnicas del judaísmo
Askenazíes o asquenazíes, es el nombre dado a los judíos que se asentaron en la Europa central y oriental —principalmente en Alemania, Polonia, Francia, Ucrania y Rusia; zona llamada precisamente por los judíos medievales, «Askenaz»— hacia comienzos del siglo X. Desarrollaron costumbres y leyes particulares, que les diferenciaron en ciertos temas de las otras principales partes del pueblo judío —los sefardíes— y los judíos mizrajíes, llegando incluso a crear una lengua propia, el yídish, surgida de la combinación de los dialectos germanos de su región con influencias eslavas y hebreas. Antes del Holocausto, los askenazíes representaban más del 90% del total de los judíos del mundo; en tanto a día de hoy, su peso relativo se ha reducido a un 80%.
Contenido[ocultar]
1 Terminología
1.1 ¿Qué es un judío askenazí?
2 Véase también
3 Referencias
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Terminología [editar]
El término ashkenazí tiene su origen en el personaje bíblico «Ashkenaz», en hebreo אַשְׁכְּנָז, bisnieto de Noé; Génesis 10:3). Durante la Edad Media, el término geográfico «Ashkenaz» se asimiló a «Alemania» —quizás a causa de cierta similitud con «Sajonia»—, que pasó a ser el centro vital del judaísmo centroeuropeo o ashkenazí.
Muchos de los asentados originalmente en esta región emigraron más tarde a otras zonas de Alemania, Hungría, Polonia, Rusia y en general a las naciones de Europa del Este entre los siglos X y XIX. Desde el Medioevo hasta la 1ra. mitad del s.XX la lengua común entre los judíos askenazíes fue el yidish. Existió otra con mucha menor extensión, el cananeo de raíz eslava (judeo-checo) ya extinto. Este subgrupo judaico desarrolló una cultura y tradición litúrgica peculiar influenciada por el contacto con la idiosincrasia de la nación a la que pertenecían.
Aunque en el s.XI representaban solamente el 3% de la población judía mundial, los askenazíes llegaron a constituir (en su momento pico del año 1931) el 92% del total. Actualmente alcanzan aproximadamente el 80%. La mayoría de las comunidades judías con una historia extensa en Europa son askenazíes, excepto aquellas asentadas en el Mediterráneo. Una buena porción de los judíos que emigraron hacia otros continentes en los s.XIX y XX eran de este origen, especialmente los grupos que partieron a los E.U.A
¿Qué es un judío askenazí? [editar]
Normalmente hay discrepancias acerca de quién debe ser considerado judío. Esto hace especialmente difícil definir qué es un judío askenazí, pues esto implica una definición religiosa, cultural o étnica. Dado que la mayoría de estas personas ya no vive en Europa del Este, el aislamiento que en un momento ayudaba a distinguir la religión y cultura específicas ha desaparecido. Más que esto, la palabra "askenazí" ha evolucionado y cobrado nuevo significado, especialmente en Israel. En este país frecuentemente adquiere significados que no se corresponden con los tradicionales.
Aun hoy muchas comunidades judías poseen dos sinagogas: una para realizar los rezos a la usanza Ashkenazi y otra para el rito sefardai. Aunque la distinción tiende a desvanecerse con el paso del tiempo, se considera que los judíos sefaradim desarrollan una actividad comunitaria más bien religiosa; mientras que las instituciones askenazim suelen desplegar un abanico más amplio (cultura, deportes, tnuot noar, teatro, sionismo, etc). Otra característica es que la incidencia del ateísmo y la militancia política son históricamente mayores en el mundo Ashkenazi. Por otro lado el judaísmo Askenazí también incluye grupos conservadores ortodoxos como los haredíes.
Una secuela de la división askenazim-sefaradim que es interesante resaltar es la existencia de un partido religioso sefaradi, el Shas, que es una de las principales fuerzas políticas en Israel y la fuerza "confesional" más grande.
http://es.wikipedia.org/wiki/Askenaz%C3%AD
los sefarditas
Sefardí
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| Judíos Sefardíes (יהדות ספרד Yahadut Sfarad) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Los sefardíes (del hebreo ספרדים españoles) son los descendientes de los judíos que vivieron en la Península Ibérica (España y Portugal) hasta 1492, y que están ligados a la cultura hispánica mediante la lengua y la tradición. Se calcula que en la actualidad, la comunidad sefardí alcanza los dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes de Israel, Francia, EE. UU. y Turquía. También en México y Sudamérica, principalmente Argentina, llegaron judíos sefardíes que acompañaron a los conquistadores españoles y portugueses y así escaparon de las persecuciones en España.
Desde la fundación del Estado de Israel, el término sefardí se ha usado frecuentemente para designar a todos aquellos judíos de origen distinto al askenazí (judíos de origen alemán, ruso o centroeuropeo). En esta clasificación se incluye a los judíos de origen árabe, de Persia, Armenia, Georgia, Yemen e incluso India, que no guardan ningún vínculo con la cultura hispánica que distingue a los sefardíes. La razón por la cual se utiliza el término indistintamente es por las grandes similitudes en el rito religioso y la pronunciación del hebreo que los sefardíes guardan con las poblaciones judías de los países antes mencionados, características que no se comparten con los judíos askenazíes. Por eso hoy en día se hace una tercera clasificación de la población judía, la de los mizrahim (del hebreo מזרחים 'Oriente'), para garantizar que el término «sefardí» haga alusión exclusivamente a ese vínculo antiguo con la Península Ibérica.
Los judíos desarrollaron prósperas comunidades en la mayor parte de las ciudades españolas (salvo en el País Vasco donde, exceptuando las juderías de Valmaseda o de Vitoria, hubo escasa importancia). Destacan las comunidades de las ciudades de Toledo, Sevilla, Córdoba, Jaén, Ávila, Granada, León, Segovia, Soria y Calahorra. En la Corona de Aragón, las comunidades (o Calls) de Zaragoza, Gerona, Barcelona, Tarragona, Valencia y Palma de Mallorca se encuentran entre las más prominentes. Algunas poblaciones, como Lucena, Ribadavia, Ocaña y Guadalajara, se encontraban habitadas principalmente por judíos. De hecho, Lucena estuvo habitada exclusivamente por judíos durante siglos en la Edad Media.
En Portugal, de donde muchas ilustres familias sefardíes son originarias, se desarrollaron comunidades activas en las ciudades de Lisboa, Évora, Beja y en la región de Trás-os-Montes.
Las comunidades primitivas [editar]
Se tiene conocimiento de la existencia de comunidades judías en territorio español desde tiempos remotos. El hallazgo de evidencias arqueológicas lo confirman. Un anillo fenicio del siglo VII a. C., hallado en Cádiz con inscripciones paleo-hebraicas y una ánfora, en la que aparecen dos símbolos hebreos del siglo I, encontrada en Ibiza, figuran entre las pruebas más contundentes de la presencia judía en la Península Ibérica.
La presencia hebrea en el actual territorio español tuvo cierto incremento durante las Guerras Púnicas (218-202 a. C.), durante las cuales Roma se apoderó de la Península Ibérica (Hispania), y se sabe con precisión que el incremento de la población judía se dio varios siglos después a raíz de la conquista de Judea por el general romano Tito, bajo mandato del emperador Vespasiano (70 a. C.). Se calcula que en España se asentaron, durante las primeras décadas de la Diáspora, alrededor de 80.000 personas procedentes de Palestina. Este número aumentaría de manera considerable posteriormente. Igualmente, la presencia hebrea en España también se debió a la importación de esclavos por los romanos para diversas actividades.
Invasiones germánicas [editar]
A la caída del Imperio Romano en 476 y tras la invasión de la península por tribus germánicas, como los visigodos, suevos y vándalos, sobreviene una época de dificultad para los hebreos que en ella vivían. Al sobrevenir la acepción del Cristianismo como religión de los reinos bárbaros, y la instauración de la Iglesia Católica en España bajo el reinado de Recaredo (587 d. C.), las comunidades judías pasan a ser dominadas completamente y se inicia una época de persecución, aislamiento y rechazo. Es en esta época donde comienzan a fraguarse las primeras aljamas y juderías de las ciudades españolas donde hubo grandes asentamientos hebreos.
Los sefardíes y el Islam [editar]
Las difíciles condiciones en que se encontraban los judíos durante los Reinos Cristianos hicieron que éstos recibieran a los moros invasores como una fuerza liberadora. No es exagerado decir, por tanto, que la población judía de la península prestó ayuda a las huestes islámicas que venían de África.
El año de 711 será recordado como la fecha en que se inicia la «Edad de Oro» de la judería española. La victoria del moro Táriq ibn Ziyad aseguraba un ambiente de mejor convivencia para los hebreos, ya que la mayor parte de los regímenes musulmanes de la Península Ibérica fueron bastante tolerantes en asuntos religiosos, aplicando la ley del impuesto a los dhimmi (judíos y cristianos, que junto con los mazdeítas eran considerados las gentes del libro) según lo estipulado en el Corán.
La comunidad judía española, durante esta época, fue la más grande, mejor organizada y más avanzada culturalmente gracias a las grandes libertades de que gozaba. Numerosos judíos de diversos países de Europa y de los dominios árabes se trasladaron a España, integrándose en la comunidad existente, y enriqueciéndola en todos los sentidos. Muchos de estos judíos adoptaron el idioma árabe y se desempeñaron en puestos de gobierno o en actividades comerciales y financieras. Esto facilitó enormemente la incorporación de la población judía a la cultura morisca, principalmente en el sur de España, donde los judíos ocuparon puestos importantes y llegaron a amasar considerables fortunas. La prohibición islámica que impide a los musulmanes dedicarse a actividades financieras, caso similar para los cristianos que consideraban la actividad como impía, hace que los judíos de la península absorban por completo las profesiones de tesoreros, recolectores de impuestos, cambistas y prestamistas.
Por lo tanto, es bajo el dominio del Islam cuando la cultura hebrea en la península alcanza su máximo esplendor. Protegidos, tanto por reyes cristianos como musulmanes, los judíos cultivan con éxito las artes y las ciencias, destacando claramente en Medicina, astronomía y matemáticas. Además, los estudios religiosos y la filosofía son quizás la más grande aportación. Algunos nombres destacan en tales áreas. El rabino cordobés Moshé ibn Maimón, conocido como Maimónides, se distingue sobre los demás por sus aportes al campo de la Medicina, y sobre todo en la filosofía. Sus obras, como La guía de los perplejos y los comentarios a la Teshuvot, ejercieron influencia considerable sobre algunos de los doctores de la iglesia, principalmente sobre Tomás de Aquino.
En el campo de la matemática, se les atribuye a los judíos la introducción y aplicación de la notación numeral indoarábiga a Europa Occidental. Azraquel de Sevilla realiza un estudio exhaustivo sobre la Teoría de Ecuaciones de Diofanto de Alejandría, mientras que Abenezra de Calahorra escribe sobre las peculiaridades de los dígitos (1-9) en su Sefer ha-Eshad, redacta un tratado de aritmética en su Sefer ha-Mispad y elabora unas tablas astronómicas. Años antes de la Reconquista, el converso Juan de Sevilla tradujo del árabe un volumen del álgebra de Mohammed al-Khwarismi que fue posteriormente usado por matemáticos como Nicolo di Tartaglia, Girolamo Cardano o Viète.
En estilo morisco se construye la Sinagoga del Tránsito (o de Samuel Ha-Leví) en la ciudad de Toledo, exponente máximo de la arquitectura judía de ésta época, al igual que la de Córdoba.
Reconquista y expulsión [editar]
La Reconquista paulatina de la Península Ibérica por parte de los Reinos Cristianos propició, de nueva cuenta, un ambiente de tensión con relación a los judíos, que siguieron desarrollando la mayoría de las actividades financieras. La situación resultó muy provechosa, para algunas familias inclusive, ya que alcanzaron prestigio y favor a los ojos de los reyes cristianos, conservando sus antiguos privilegios. Es interesante recalcar el hecho de que la Corona de Aragón protegió a muchas familias hebreas durante los años de la Reconquista, mientras que numerosas familias nobles catalanas y aragonesas emparentaron con frecuencia con los judíos, con el fin de incrementar fortunas o condonar deudas con sus acreedores hebreos.
La riqueza de la que eran dueños los judíos y su reciente entrada a las cortes cristianas, aunada a la ostentación de algunos, los hizo odiosos a los ojos del pueblo y de la jerarquía católica, que los consideraba crucificadores de Jesucristo e incluso practicantes de ritos satánicos. En algunas ciudades, los judíos eran acusados de envenenar los pozos, secuestrar niños para beber su sangre o de querer, en contubernio con la nobleza, convertir a la población al judaísmo. Esto, en algunos casos, ocasionó violentas persecuciones antisemitas, intrusiones y matanzas en las juderías, e incluso expulsión de las ciudades.
El proceso de la Reconquista implicaba la uniformidad religiosa para poder asegurar una verdadera unidad política y social. La unidad política, mediante el matrimonio de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, llevó a la solicitud del establecimiento en España del Tribunal del Santo Oficio, mejor conocido como la Inquisición. En el año de 1478, el Papa Sixto V aprobó su establecimiento en la Península Ibérica y en sus posesiones del Mediterráneo. Como primer Inquisidor General, se nombró al dominico Tomás de Torquemada, confesor personal de la reina de Castilla y hombre fundamental en la expulsión de los judíos de España.
Torquemada, ferviente enemigo de la presencia judía en la península, propuso varias veces a los Reyes Católicos considerar la expulsión de los hebreos de España, moción que encontró oposición en el rey Fernando, quien tenía intereses y negocios con muchas familias judías aragonesas, tales como las familias Cavallería y Santangel, quienes en parte financiaron la expedición que llevaría a Cristóbal Colón a descubrir América. Incluso numerosos historiadores, como Benzion Netanyahu y Henry Charles Lea, aseguran que la madre de Fernando II de Aragón, Juana Enríquez, y por lo tanto él mismo, descendían de judíos convertidos al catolicismo en el siglo XIV.
Fuentes históricas citan la labor de convencimiento que Torquemada hizo al rey católico. El Inquisidor entró durante una audiencia que sostenía Fernando de Aragón con los sefardíes, con un crucifijo en la mano y arrodillándose ante el rey pronunció: Judas Iscariote traicionó a Cristo por treinta denarios, y vosotros queréis ahora venderlo por treinta mil. Aquí está él, tomadlo y vendedlo. (Sevilla Sefardí, 2006)
Tras la toma de la ciudad de Granada, en manos del caudillo moro Boabdil, en 1492, se firma el Edicto de la Alhambra en el que se pide, o la conversión de los judíos españoles al cristianismo, o su salida definitiva del territorio en un plazo de tres meses. Famosa es la intervención de un judío ilustrísimo y de familia noble, tesorero personal de los Reyes Católicos, Don Isaac Abravanel, quien les solicitó la reconsideración de tal disposición. Los Reyes Católicos ofrecieron a Abravanel y a su familia garantías y protección. Sin embargo, salió junto con sus compatriotas al exilio. Abravanel se cuenta hoy entre los nombres de quienes gestionaron el apoyo financiero a la expedición de Cristóbal Colón.
La salida de los judíos comenzó en poco tiempo. En todas las ciudades de España, las aljamas quedaron desocupadas. Un cronista de la época, Andrés Bernáldez, describía así la salida de los judíos de la ciudad de Zaragoza: Salieron de las tierras de sus nacimientos chicos y grandes, viejos y niños, a pie y caballeros en asnos y otras bestias y en carretas, y continuaron sus viajes cada uno a los puertos que habian de ir, e iban por los caminos y campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, otros muriendo, otros naciendo, otros enfermando, que no había cristiano que no hubiese dolor de ellos y siempre por do iban los convidaban al bautismo, y algunos con la cuita se convertían y quedaban, pero muy pocos, y los rabinos los iban esforzando y hacían cantar a las mujeres y mancebos y tañer panderos y adufos para alegrar la gente, y asi salieron de Castilla. Serían necesarios 500 años para poder volver a hablar de una experiencia judía en España.
Los sefardíes se repartieron entonces por varios países. Algunos se establecieron en el sur de Francia, en las ciudades de Bayona y San Juan de Luz. Otros fueron a Portugal primero, de donde también serían expulsados, dirigiéndose una proporción de hebreos a países como Holanda y las ciudades hanseáticas del norte de Alemania, como Bremen o Hamburgo. Algunos más se esparcieron en los reinos moros de Marruecos o incluso Siria, mientras que una pequeña fracción de ellos se establecieron en países como Dinamarca, Suiza o Italia. Muchos sefardíes permanecieron en España bajo una supuesta apariencia cristiana (marranos) y posteriormente se trasladaron a algunas islas del Caribe, como Jamaica, o incluso a Brasil, Perú y México, donde muchos de ellos participaron en las campañas conquistadoras y expansionistas de España y Portugal.
Sin embargo, la gran mayoría de los sefardíes serían recibidos en el Imperio Otomano, que a la sazón estaba en su máximo apogeo. El sultán Bayaceto II permitió el establecimiento de los judíos en todos los dominios de su imperio, enviando navíos de la flota otomana a los puertos españoles y recibiendo a algunos de ellos personalmente en los muelles de Estambul, como consta una pintura del ilustrador Mevlut Akyıldız. Es famosa su frase: Gönderenler kaybeder, ben kazanırım - Aquellos que les mandan pierden, yo gano. (Pulido, 1993)
Los sefardíes en el Imperio Otomano [editar]
Los sefardíes establecieron cuatro comunidades en el Imperio Otomano, por mucho, más grandes que cualquiera de las de España, siendo las dos mayores la de Salónica y la de Estambul, mientras que la de Esmirna, en Turquía, y la de Safed, en Palestina, fueron de menor tamaño. Sin embargo, los sefardíes se establecieron en casi todas las ciudades importantes del imperio, fundando comunidades en Sarajevo (Bosnia), Belgrado (Serbia), Monastir (República de Macedonia), Sofía y Russe (Bulgaria), Bucarest (Rumanía), Alejandría (Egipto) y Edirne, Çanakkale, Tekirdağ y Bursa en la actual Turquía.
Los judíos españoles rara vez se mezclaron con la población autóctona de los sitios donde se establecieron, ya que la mayor parte de éstos eran gente educada y de mejor nivel social que los lugareños, situación que les permitió conservar intactas todas sus tradiciones y, mucho más importante aún, el idioma. Los sefardíes continuaron, durante casi cinco siglos, hablando el castellano antiguo, mejor conocido hoy como judeoespañol que trajeron consigo de España, a diferencia de los sefardíes que se asentaron en países como Holanda o Inglaterra. Su habilidad en los negocios, las finanzas y el comercio les permitió alcanzar, en la mayoría de los casos, niveles de vida altos e incluso mantener su estatus de privilegio en las cortes otomanas.
La comunidad hebrea de Estambul mantuvo siempre relaciones comerciales con el Diván (órgano gubernamental otomano) y con el sultán mismo, quien incluso admitió a varias mujeres sefardíes en su harén. Algunas de las familias sefardíes más prominentes de la ciudad financiaban las campañas del ejército otomano y muchos de ellos ganaron posiciones privilegiadas como oficiales de alto rango. Los sefardíes vivieron en paz por un lapso de 400 años, hasta que Europa comenzó a librar sus dos Guerras Mundiales, con el consiguiente colapso de los antiguos imperios y el surgimiento de nuevas naciones.
La amistad y las excelentes relaciones que los sefardíes tuvieron con los turcos persiste aún a la fecha. Un prudente refrán sefardí, que hace alusión a no confiar en nada, prueba las buenas condiciones de esta relación: Turko no aharva a cidyó, ¿i si le aharvó? (Un turco no golpea a un judío, ¿y si en verdad lo golpeó?). (Saporta y Beja, 1978)
La Salónica otomana [editar]
La ciudad de Salónica, en la Macedonia griega , sufrió un cambio trascendental al recibir a casi 250.000 judíos expulsados de España. La ciudad portuaria, anteriormente habitada por griegos, turcos y búlgaros, pasó a tener una composición étnica a finales del siglo XIX de casi 65% de sefardíes. Desde el principio, en esta ciudad establecieron su hogar gran parte de los judíos de Galicia, Andalucía, Aragón, Sicilia y Nápoles, de ahí que el judeoespañol tesalonicense se vea claramente influenciado por la gramática del gallego y esté plagado de palabras del catalán y el italiano. La mayoría de los hebreos de Castilla optaron por ocupar las importantes posiciones de gobierno disponibles en Estambul, hecho que también se evidencia en la lengua hablada por los judíos turcos. (Saporta y Beja, 1978)
En Salónica, había barrios, comunidades y sinagogas pertenecientes a cada una de las ciudades y regiones de España. Kal de Kastiya, Kal Aragon, Kal Katalan, Otranto, Palma, Siçilia, Kasseres, Kuriat, Albukerk, Evora y Kal Portugal son ejemplos de barrios y sinagogas existentes en la ciudad macedonia a finales del siglo XIX, y son señal de que los sefardíes nunca olvidaron su pasado ni sus orígenes ibéricos.
Es importante destacar que la presencia hebrea en Salónica fue tan importante que el judeoespañol se convirtió en lingua franca para todas las relaciones sociales y comerciales entre judíos y no judíos. El día de descanso obligatorio de la ciudad, a diferencia del viernes musulmán o el domingo cristiano, era el sábado, ya que la gran mayoría de los comercios pertenecían a sefardíes. La convivencia pacífica entre individuos de las tres religiones llegó incluso al establecimiento de relaciones entre familias de diferentes confesiones, logrando así que hoy en día, muchos de los habitantes de Salónica cuenten por lo menos a un sefardí de entre sus ancestros. (Mazower, 2005)
La comunidad de Salónica, otrora la más grande del mundo y llamada por los sionistas la Madre de Israel, cuenta hoy con muy escasos individuos, ya que casi el 80% de sus habitantes fueron víctimas del Holocausto, sin contar las innumerables personas que emigraron, principalmente a Estados Unidos y Francia, antes de la Segunda Guerra Mundial, o a Israel posteriormente.
Destrucción de las comunidades sefardíes otomanas y dispersión [editar]
De las antiguas comunidades sefardíes del Imperio Otomano poco queda hoy. Se puede considerar que la primera década del siglo XX es la última década de existencia «formal» de las comunidades sefardíes, principalmente de las comunidades asentadas en territorio griego. El movimiento nacionalista que se suscitó en Grecia como consecuencia de su movimiento de independencia, ejerció influencia considerable en los helenos residentes de Salónica, que a principios del siglo XX permanecía en manos otomanas.
La derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial significó para las comunidades griegas el término de sus privilegios y, años más tarde, su total destrucción. La anexión de la Macedonia a Grecia y la importancia que significaba Salónica para los griegos, ya que se considera la cuna del helenismo, desencadenó violentas demostraciones antisemitas, muchas de ellas encabezadas por jerarcas de la Iglesia Ortodoxa griega, o por miembros de partidos políticos nacionalistas. «El putrefacto cadáver hebreo se ha enquistado en el cuerpo puro del helenismo macedonio» afirmaba un panfleto de la época. Se inicia entonces la salida de muchos sefardíes, nuevamente hacia el exilio en diferentes países. (Mazower, 2005).
La considerable influencia francesa que ejerció la Alianza Israelita Universal sobre los sefardíes cultos hizo que muchos de éstos emigraran a Francia, mientras que otro tanto lo hizo a los Estados Unidos. Muchos de estos sefardíes no ostentaban ninguna nacionalidad, pues a su nacimiento, muchos fueron registrados como ciudadanos del Imperio Otomano, el cual dejó de existir en 1923. Aunque en algunos casos, Grecia concedió pasaportes y garantías a los sefardíes como ciudadanos del reino, éstos nunca estuvieron vinculados con su nueva "patria". Un sefardí, al emigrar a Francia, declaró incluso ser de nacionalidad tesalonicense al ignorar la verdadera. (Mazower, 2005).
Por el contrario, las juderías de Estambul y Esmirna no sufrieron mayores cambios en su situación, ya que al declararse la República de Turquía por Mustafa Kemal Atatürk, todos ellos continuaron siendo ciudadanos turcos protegidos. La abolición del Califato por Atatürk significó la secularización del estado turco, lo cual hizo que los sefardíes dejaran de pagar el impuesto de dhimmí, o de súbditos no musulmanes. La judería turca permaneció a salvo durante casi todo el siglo XX y no es sino hasta el establecimiento del Estado de Israel que comienza a sufrir una desintegración paulatina.
Una situación de indiferencia política, por su parte, sufren las juderías de Yugoslavia y Bulgaria, que por su reducido tamaño nunca fueron objeto de ninguna vejación, y aún hoy en día subsisten como lo han hecho durante siglos. Caso divergente, la judería de Bucarest corrió con el mismo destino que la otrora rica y poderosa comunidad de Salónica.
La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto [editar]
A partir del inicio de Segunda Guerra Mundial, la comunidad sefardí de todo el mundo sufrió un considerable decremento. Muchos de sus integrantes, o bien se dispersaron por el mundo, emigrando a países como Argentina, Brasil o China, o bien perecieron víctimas del Holocausto.
La ocupación de Francia por las tropas alemanas en 1940 se tradujo en la deportación y persecución de todos los judíos residentes, incluidos los recién emigrados sefardíes. La subsecuente ocupación de Grecia en 1941 supuso la total destrucción de la judería de Salónica, puesto que más del 96.5% de los sefardíes de la ciudad fueron exterminados a manos de los Nazis. Michael Molho, citado por Salvador Santa Puche, da cifras estimadas sobre el dramático decremento de la población judía en Salónica: de 56.200 individuos a inicios de 1941, a 1.240 a finales de 1945. Santa Puche, en su publicación Judezmo en los Campos de Exterminio, recopila valiosos testimonios de sefardíes de diversas localidades, sobre su experiencia en los campos de concentración de Polonia y Alemania.
«... mi nona dijo: si mos van a matar a todos, a lo manko vamos a murir avlando muestra lingua. Es la sola koza ke mos keda i no mos la van a tomar...» [1]
Una canción que data de la Edad Media, cuando los sefardíes vivían en España, se convirtió en una especie de himno para los deportados. Fue interpretada por la vocalista Flory Jagoda durante el descubrimiento de la placa en lengua judeoespañola en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, al que asistieron sobrevivientes y miembros de la comunidad sefardí internacional.
Arvoles yoran por luvyas, i muntanyas por ayres. Ansi yoran los mis ojos, por ti kerida amante. En tierras ajenas yo me vo murir. Enfrente de mi ay un anjelo, kon sus ojos me mira. Yorar kero i no puedo. Mi korason suspira. Torno i te digo: ke va a ser de mi? En tierras ajenas yo me vo murir.
A raíz de la pérdida de muchos de los miembros de la comunidad sefardí de los Balcanes, es que la lengua judeoespañola entra en un severo período de crisis, ya que se cuenta con muy pocos hablantes nativos. Algunos de los sobrevivientes del Holocausto regresaron a Salónica, donde residen en la actualidad. Sin embargo, el paso del tiempo ha transformado radicalmente la ciudad, puesto que no queda rastro de la antigua comunidad judía que floreció durante el régimen otomano.
Los sefardíes en la actualidad [editar]
La comunidad sefardí, hoy en día, es mucho más numerosa en el Estado de Israel, donde hubo desde tiempos otomanos una comunidad en Safed, Galilea. En la actualidad, existen comunidades en las ciudades de Tel Aviv, Haifa y Jerusalén. Tienen su propia representación en la Knesset e incluso un rabino actúa como líder de la comunidad, Shlomo Amar. El partido religioso sefardí Shas es una de las principales fuerzas políticas en Israel y la fuerza "confesional" más numerosa.
La destrucción de casi toda la comunidad sefardí en el Holocausto originó en gran medida una disminución sustancial en la población hablante de lengua judeoespañola. Esto llevó a muchos miembros de la comunidad sefardí, esparcida principalmente en América e Israel, a intentar preservar la lengua, institucionalizarla y promover actividades científicas y culturales en torno a ella. Israel funda, a iniciativa del presidente Isaac Navón, la Autoridad Nasionala del Ladino, órgano encargado del estudio del judeoespañol, su protección y conservación. Esta institución edita periódicamente la revista Aki Yerushalayim, totalmente impresa en judeoespañol y que contiene artículos de interés para la comunidad sefardí. El Instituto B. Arias Montano de Madrid publica también una revista de corte similar, titulada Sefarad.
En Estados Unidos, destaca la Fundación para el avance de estudios y cultura sefardíes (Foundation for the Advancement of Sephardic Studies and Culture - FASAAC), en donde trabajaron activamente personajes como Albert Matarasso, Mair José Benadrete, Henry V. Besso y David Barocas, eruditos de la cultura sefardí. Esta institución posee un amplio archivo de fotografías y documentos para investigadores.
En América Latina existen templos y cementerios sefardíes en las principales comunidades. Paulatinamente se entrelazan y cooperan con las comunidades askenazíes para sobrevivir.
En pro de la preservación de la cultura sefardí, las emisoras de radio Kol Israel y Radio Exterior de España emiten programas en lengua judeoespañola y dedican gran parte del tiempo a la divulgación de los eventos en favor de la cultura. Recientemente, el Instituto Cervantes de Estambul, en colaboración con la comunidad sefardí residente en la ciudad, imparte cursos de judeoespañol de manera regular. La Fundación Francisco Cantera Burgos en la ciudad española de Miranda de Ebro posee la mayor biblioteca en temas sefarditas y hebraicos de Europa, y una de las mayores del mundo.
Desde 1982, España tiene establecido el reconocimiento de la nacionalidad a los sefardíes que demuestren una clara vinculación con el país. Las nacionalizaciones se tramitan por vía de excepcionalidad a través de acuerdo del Consejo de Ministros. Por vía ordinaria, el plazo para adquirir la nacionalidad por los sefardíes en razón de su residencia es de dos años, al igual que para los nacionales de origen de Iberoamérica, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal y ocho menos que el resto de los no nacionales.[1]
Apellidos sefardíes [editar]
Sinagogas de Salónica y familias relacionadas [editar]
- Mayor (Mayorca)- Cuenca, Ferrera, Arotchas, Baraja, Ben Mayor, Torres, Francés.
- Provincia (Provence) - Yeoshua, Barouch, Menachem, Eskenazy, Haim, Pitchón, Paladino.
- Estrouk (León) - Pinto, Chiniyo, Aragon, Faradji.
- Catalán (Cataluña) - Saporta, Arditti, Aliman, Mandel, Shalem, Almosnino, Moussa.
- Bet Aharon (Galicia) - Cassouto, Saragoussi, Toledano, Franco, Avayou, Israel, Leal.
- Aragón (Aragón) - Chiniyo, Pinto, Azouz, Hanania, Yona, Nahoum, Levi, Sarfati.
- Portugal (Lisboa) - Melo, Ferrera, Raphael, Arari, Rangel, Miranda, Boueno, Hernández, Pérez, Pinto,Preciado.
- Evora (Evora) - Pinto, Ovadia, Attias, Rouvio, Ergas, Amarillio, Bivas.
- Shalom (Extremadura) - Molho, Pérez, Benveniste, Albukerk, Kuriat, Litcho, Saloum, Alvo.
- Sicilia (Sicilia) - Ouziel, Berakha, Hazan, Segoura, Shami, Shaban, Menashe, Haver, Levi.
- Calabria (Calabria) - Profeta, Rousso, Comprado.
el judaismo en la india
Judaísmo en la India
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Se identifican en la India tres comunidades judías, que en 1997 contaban con aproximadamente 6.000 miembros:
- la comunidad de Cochín, en Kerala,
- los Bene Israel y
- la comunidad bagdadí,
cada una de ellas ubicada en un área geográfica bien determinada.
La particularidad de las religiones de la India, no misioneras y basadas en la realización personal, hizo que estas comunidades no sufrieran persecución alguna, ni manifestaciones de antisemitismo, a excepción del período de la colonización portuguesa, durante el cual la Inquisición fue trasplantada al territorio indio.
La comunidad de Kerala [editar]
Hasta su migración a Israel, existían tres comunidades judías residentes en Kochi, en el estado de Kerala, organizadas con un sistema de castas inspirado en el modelo indio.
Orígenes [editar]
Las relaciones mercantiles entre el mundo mediterráneo y la India son muy antiguas. Desde la Antigüedad, esta última proporcionaba a los países del Mediterráneo materias primas y productos finos. Algunas de estas materias primas eran virtualmente monopolio indio:
- Las especias, entre las cuales la pimienta que sólo se producía en la costa de Malabar, en el sur de la India;
- La madera de sándalo;
- La madera de teca, muy apreciada en la construcción naval;
- Los diamantes y otras piedras preciosas.
Entre los productos elaborados apreciados se contaban:
- Los tejidos de Guyarat, de los que se ha hallado que fueron utilizados en el Antiguo Egipto;
- El acero de Damasco, cuya técnica (wootz) procede de la India.
Este comercio floreciente precisaba una red organizada de mercaderes, y es tal vez esta una de las razones de la presencia de una comunidad judía muy antigua en el sudoeste de la India, en la costa de Malabar
Según su tradición, los judíos de Cochin estarían presentes en dicha región desde la destrucción del segundo Templo de Jerusalén. Esta destrucción ocurrió en el año 70, cuando la ciudad fue conquistada por las tropas de Vespasiano. Al comienzo, la comunidad se habría concentrado en Cranganore (Kodungallur) donde, al decir de su tradición, habrían tenido un principado independiente.
Además de haber acogido a los primeros judíos, es de notar también que estos son los lugares por los que habría llegado el apóstol Tomás a la India para evangelizarla, aproximándose primero a la comunidad judía que allí vivía. Cranganore es también el lugar tradicional de la que sería la más antigua mezquita construida en la India, realizada según la tradición alrededor de 640 por Malik ibn Dinar.
Ciertas o falsas, estas tradiciones presentan a Kerala como la puerta de entrada a la India de las nuevas religiones judía, cristiana e islámica, e indican mucho acerca de la tolerancia religiosa que ha imperado, y aún impera, en Kerala.
Historia [editar]
Si la historia antigua de los judíos de Kerala es desconocida, su presencia es atestiguada fehacientemente desde el siglo X, cuando un rajá de la dinastía Chera, que dominaba Malabar, otorga una carta de reconocimiento a los judíos --como así también a los cristianos nestorianos-- residentes en su territorio. Este reconocimiento es, probablemente, un agradecimiento por la ayuda militar que le habrían prestado en su resistencia contra el creciente poder de sus vecinos Chola.
La carta, grabada en placas de cobre, se conserva aún en la sinagoga de Kochi. Anquetil-Duperron, de paso por la ciudad, hizo una traducción. Las inscripciones están fechadas entre 974 y 1020.
El siglo X marca, pues, la entrada de los judíos de Kerala en la historia escrita. Antes de esta fecha es imposible precisar cuándo se implantaron en la zona, y que fue de sus vidas. Benjamín de Tudela, en la sección de su Libro de Viajes que dedica a la India (alrededor de 1170, declara que hay en esa región alrededor de 1.000 judíos, negros como sus vecinos, que observan la Torá y tienen escaso conocimiento de la ley oral judía.
Si, como se piensa, la comunidad judía de Kerala se fundó sobre el comercio, terminó no desempeñando el mismo papel. Será la comunidad musulmana la que ganará importancia en esta actividad por sus habilidades en el comercio marítimo. Los hindúes abandonarán el terreno o no invertirán en él, pues franquear los océanos es considerado por ellos fuente de impureza.
Relativo aislamiento [editar]
Se puede notar que los malabari, aunque muy aislados de otras comunidades judías, han mantenido contactos con el Yemen, de donde hacían traer sus textos religiosos. Ésta es sin duda una de las dos razones por las que un grupo numéricamente débil no fue asimilado. La otra es el sistema indio de casta, que impone una estricta endogamia, lo que se opone fuertemente a la asimilación de una comunidad religiosa o étnica.
La emigración hacia Cochin [editar]
La comunidad migra de Cranganore a Kochi después del asalto musulmán de 1524; estos reprochaban a los judíos su intervención en el comercio de la pimienta. Los judíos se instalan entonces cerca de Kochi, en Mattancheri, sobre tierras contiguas al palacio del rajá en las que construyen una sinagoga. Mostrarán al rajá de Cochin la misma lealtad que ya habían probado al de Cranganore, hasta la independencia de la India.
La llegada de los occidentales [editar]
Aproximadamente en la misma época de la migración a Cochin, los portugueses se instalaron en la región. Los judíos habían sido expulsados de Portugal en 1493, y en consecuencia la política de los portugueses hacia los judíos estuvo marcada por la hostilidad. El período portugués (1502-1663) no fue afortunado para la comunidad de Cochin. Sólo la protección del rajá los libró de no sufrir las desgracias de la Inquisición.
Una averiguación legal relativa al estado de los judíos y de los meshuchrarim negros hecha por David ben Salomon ibn Abi Zimra y por Rabbi Jacob ben Abraham Castro en Alejandría alrededor de 1600 estima en 900 familias el número de judíos de Cochin.
En 1663 los portugueses son sustituidos en la región por los holandeses. Estos, protestantes, fueron muy tolerantes con respecto a los judíos: los Países Bajos habían servido de refugio a muchos judíos expulsados de España y Portugal. Por lo tanto, la situación de la comunidad mejoró.
El período holandés es considerado como una suerte de segunda edad de oro después de aquella, mítica, en la que la comunidad habría poseído un reino en la región de Cranganore. Además, al entrar en contacto con la comunidad judía de Ámsterdam, en gran parte originaria de España y accionista de un 25% de la Compañía holandesa de las Indias Orientales, los judíos de Cochin pudieron establecer importantes contactos comerciales y proveerse más fácilmente de textos religiosos.
Así, en 1686, la comunidad judía de origen portugués de Ámsterdam envía una delegación a Cochin, dirigida por Moses Pereira de Paiva. El objetivo era establecer contacto con la comunidad judía local, y recolectar datos sobre su historia y su modo de vida. Los visitantes tendrían un impacto considerable sobre la comunidad de Cochin, así como la colección de libros en hebreo enviados a la comunidad. El día del aniversario del arribo ha sido durante largo tiempo ocasión de un festival conmemorativo en Cochin. Los contactos entre los judíos de Cochin y los de los Países Bajos continuarán desarrollándose regularmente hasta el período de la dominación británica.
En 1781 el gobernador holandés, A. Moens, menciona que la comunidad estaba compuesta de 422 familias, alrededor de 2000 personas.
En 1795, luego de la conquista francesa de los Países Bajos, la región pasa a estar bajo la influencia británica, situación que subsistirá hasta la independencia de la India en 1947. Las relaciones del poder británico con los judíos locales serán también muy correctas.
La primera organización sionista en Cochin se funda en 1923.
Las tres castas [editar]
Todas las comunidades judías que viven durante siglos en un país ha sido influenciadas por la cultura del mismo. Los judíos de Kerala no son la excepción a esta regla. Sus hábitos de vida conocerán una influencia de las prácticas brahmánicas, como por ejemplo el hecho de descalzarse al entrar a la sinagoga. También se nota una exclusión de las mujeres de la vida social durante sus períodos menstruales, práctica más severa que la recomendada por el judaísmo tradicional. Pero la influencia más significativa es la del sistema de castas.
Las dos castas malabari [editar]
Los judíos de Cochin hablan la lengua local, el malayalam, y se visten a la usanza india. Su apariencia física es la de los dravidianos del sur de la India, de piel muy oscura. Las conversiones, tal vez con objetivos de matrimonio, han sido importantes en la formación de la comunidad.
Un hecho muy impactante para los judíos originarios de otros países es que los judíos de Kerala están divididos en castas, al estilo indio. La primera de ellas es llamada actualmente judíos negros, si bien esta denominación no está relacionada con el tipo físico. Ésta es la casta dominante.
La segunda casta es la de los meshchrarim, los libertos. Al parecer, se trataría de descendientes de esclavos locales liberados por sus amos judíos. Su estatus social era muy inferior, y hasta 1932 no tenían derecho a sentarse en las sinagogas de sus antiguos amos. Conforme a la práctica india de castas, los matrimonios entre individuos de grupos distintos están prohibidos.
A estos dos grupos como conjunto se los denomina malabari (85% de la población en el siglo XX), por oposición a los "judíos blancos" o paradesi (o pardesi, extranjero), que suman el 15% restante.
Judíos blancos o paradesi [editar]
Estos comenzaron a arribar a Cochin durante el siglo XVI, en pequeño número, y fueron reforzados por nuevas llegadas en los siglos XVII y XVIII. Si bien por razones geográficas se los clasifica entre los judíos de Cochin, en realidad constituyen un cuarto grupo tradicional de judíos de la India, junto con los malabari, los Bene Israel y los bagdadi.
Los paradesi son mayormente refugiados sefardí provenientes de la península Ibérica en el siglo XVI. Luego llegaron los judíos de los Países Bajos (también ellos descendientes de refugiados de España y Portugal), a los que más tarde se unieron judíos de Alemania (askenazíes) y del Medio Oriente (también de rito sefardí). A pesar de sus diversos orígenes, han conformado un grupo homogéneo en el que las prácticas religiosas son sefardíes, con algunos componentes askenazí.
La llegada de los neerlandeses en los años 1660 les concedió un marcado ímpetu, reforzando al pequeño grupo. Los paradesi constituyeron rápidamente una nueva casta, superior a la de los "negros". Su condición superior les venía de una mayor riqueza, ligada a una mejor conexión con el comercio internacional. Su piel mucho más clara, y una cultura occidentalizada, los diferenciaban netamente de sus correligionarios de ascendencia india. Los matrimonios con los malabari estaban prohibidos, y cada grupo practicaba su culto en sinagogas separadas. Esta situación será condenada en numerosas ocasiones por las autoridades religiosas externas a Cochin.
Las comunidades de Cochin no tenían rabinos, a falta de seminarios religiosos para formarlos, y eran gobernadas por los ancianos a imagen de los panchayats indios. Un jefe tradicional, el mudaliar, hacía de enlace con el rajá, y luego con los representantes de las potencias coloniales europeas.
- Debe notarse que el sistema indio de castas, respetuoso de la libertad de cultos, ha contaminado sin embargo todas las comunidades religiosas instaladas en Kerala desde tiempo antiguo. Los cristianos de Santo Tomás y los musulmanes reprodujeron, como los judíos, el sistema brahmánico, estableciendo la distinción de cristianos "blancos" y "negros" y musulmanes ashraf y ajlaf --los primeros, a su vez, divididos en thangals, árabes y malabari--, grupos no comensales y endógamos. A los ojos de los hindúes, los judíos, cristianos y musulmanes no son más que otras castas (jati).
Con 2500 miembros en 1945, las comunidades de Cochin emigraron en masa a Israel después de la creación de aquel Estado en 1948, y sólo permanecieron en la región personas ancianas que rehusaron cambiar de ambiente y de modo de vida. Para 1951 el 85% de los judíos de Cochin habían emigrado. El número continuará decreciendo, pasando de 370 en 1951 a 112 en 1971, luego a 50 en 1982 y a 20 en 2002.
Los detalles de su historia son difíciles de reconstruir, pues la mayor parte de los documentos fueron destruidos durante incursiones árabes y portuguesas. En Israel habría entre 5000 y 8000 en 2005
Los Bene Israel [editar]
Los 'Bene Israel (hijos de Israel) son un grupo judío que a mediados del siglo XX viven principalmente en Bombay, Calcuta y Ahmedabad. Su lengua materna es el marathi, mientras que los judíos de Cochin hablan el malayalam.
Orígenes [editar]
Los Bene Israel afirman descender de judíos que huyeron de las persecuciones sirias en Galilea en el siglo II. Algunos afirman, en cambio, descender de las diez tribus perdidas de Israel. Los Bene Israel piensan que sus ancestros arribaron al país konkan (la costa al sur de Mumbai) a consecuencias de un naufragio. Siete hombres y siete mujeres sobrevivientes de dicho naufragio habían dado origen a al población actual.
En la práctica no se dispone de fuentes documentales que permitan saber desde cuándo la comunidad vive en la India. En aspecto físico, los Bene Israel son parecidos a los marathis no judíos que habitan la región, lo que indica una mezcla con las poblaciones indias. Siguen asimismo praćticamente las mismas costumbres. Este fuerte grado de asimilación hace pensar que están en la India desde hace largo tiempo.
Mercaderes judíos provenientes de Europa viajaron hasta la India en la Edad Media por razones comerciales, pero no se conoce con certeza si se asentaron en forma permanente en el sur de Asia. Una referencia de Abraham ibn Daoud en el siglo XII sobre la existencia de una comunidad judía en la India es, desafortunadamente, demasiado vaga, y permanecerá sin corroboración durante varios siglos.
Los Bene Israel fueron descubiertos e identificados como judíos en el siglo XVIII por mercaderes provenientes de Bagdad. Rápidamente, durante los siglos XVIII y XIX, llegarán al área judíos de Calcuta (los bagdadi) y de Cochin para perfeccionar la educación religiosa de los Bene Israel.
Para ese tiempo los Bene Israel eran ya conocidos como casta de prensadores de aceite (telis). Se los distinguía de otras castas de prensadores de aceite con el nombre de shanivari telis, es decir, los prensadores del sábado (shanivar), porque respetaban el Shabat.
Los patronímicos se basan en el nombre de la aldea de origen, con el sufijo kar (penkar: de la aldea de Pen). Hay más de un centenar de nombres de aldea identificados, lo que proporciona una indicación sobre la distribución histórica de la comunidad, una cantidad bastante modesta tomando en cuenta las dimensiones de la India.
El fin del aislamiento [editar]
Hasta entrar en contacto con los judíos de Cochin y los bagdadi (provenientes de Bagdad, pero algunos de ellos prestos a instalarse en Calcuta) en el siglo XVIII, los Bene Israel eran una comunidad que había conservado sólo algunas tradiciones judías:
- No tenían rabinos, sino jefes religiosos hereditarios llamados Kaji o Kazi;
- no tenían ningún texto religioso y habían olvidado el hebreo;
- no utilizaban el término "judío", sino el de Bene Israel (hijos de Israel);
- observabanel Shabat y algunas otras fiestas judías;
- creían en un dios único, el Dios de Israel;
- practicaban la circuncisión a los niños varones; y
- seguían ciertas reglas alimentarias de origen judío.
Estas prácticas residuales permitieron identificarlos como judíos, pero con ciertas dudas acerca de su "pureza".
Como a los judíos de Cochin, la práctica india de castas (que prohíbe los matrimonios entre castas) probablemente les permitió sobrevivir como comunidad en un medio que de otro modo los habría absorbido y asimilado.
También como los judíos de Cochin, los Bene Israel estaban divididos en dos subgrupos: los Gora, o "blancos" (muy mayoritarios), supuestos como de linaje "puro", y los Kala (o Kalu), "negros", menos numerosos y supuestamente surgidos de matrimonios mixtos o adúlteros. Debe notarse que los colores "blando" y "negro" no comportan diferencia alguna en términos de apariencia física. Por el contrario, remiten a un estatus social superior o inferior (en el sistema indio de castas, el blanco es el color de las castas más elevadas, y el negro el de los campesinos). Se vuelve a encontrar aquí la práctica de castas endógamas. Si bien no hay matrimonios exogámicos y sus condiciones sociales son diferentes, los miembros de las dos subcastas pertenecen a una misma comunidad y comparten los lugares de culto.
A partir de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX llegarán judíos de Cochin, y luego de otras comunidades (en particular, los bagdadi) para transmitirles las prácticas rituales del judaísmo: leyes religiosas, festividades, hebreo.
Desde el siglo XIX habrá contacto con la importante comunidad judía sefardí del Yemen, que desde largo tiempo atrás eran una fuente importante de textos sagrados para los judíos de Cochin. Todas estas evoluciones explican la progresiva pérdida del estatus de los kajis hasta su desaparición. Durante largo tiempo la clase sacerdotal de los Bene Israel estuvo constituida sobre todo por judíos bagdadi, de Cochin y del Yemen.
Aunque pasaron por un proceso de "rejudaización", los Bene Israel eran vistos con ciertas reservas por otras comunidades, teniendo en cuenta su ignorancia de las leyes judías. Así por ejemplo, los bagdadi de Calcuta rehusaban cualquier matrimonio con los Bene Israel, teniendo en cuenta las dudas respecto de su "pureza" como judíos.
Bajo la influencia de los judíos de Cochin y de los bagdadi de Calcuta, los Bene Israel adoptaron el rito sefardí con algunas particularidades propias de la comunidad.
Otro factor de modernización fue el contacto con los misioneros británicos. Estos fundaron escuelas en lengua inglesa, lo que explica consecuentemente la fuerte relación entre los Bene Israel y el poder colonial británico. Para esta pequeña casta india modesta y aislada, aquel representará una importante apertura al mundo.
El período moderno [editar]
Poco se conoce de los Bene ISrael antes del siglo XVIII, pero su desarrollo está mucho más coumentado a partir de esa época.
Partiendo de aldeas de la costa, se instalaron progresivamente en las ciudades, en particular Bombay (la actual Mumbai), razón por la que a veces se los llama "judíos de Bombay", pero también en Delhi y hasta en Karachi, en el actual Pakistán. La primera familia de la que se tiene evidencia se instaló en Bombay en 1746: los Divekar ("los de la aldea de Dive"). A finales del siglo XVIII se funda la primera sinagoga Bene Israel de Bombay.
A partir de finales del siglo XVIII muchos entrarán a servir en el ejército británico. Para finales del siglo XIX, muchos se habían convertido en funcionares menores del imperio británico, o en emplados de la administración. Esta evolución social es producto de la educación en las escuelas misioneras birtánicas, pero también amrca la influencia de los judíos de Calcuta (bagdadi) y de Cochin, muy conectados al comercio internacional. Para la antigua, modesta y aislada casta de los "prensadores de aceite" se trata de una revolución social importante. A comienzos del siglo XX aparecerán los primeros médicos y abogados surgidos de la comunidad.
En 1875 los Bene ISrael establecen una "escuela israelita" con enseñanza impartida en inglés, que será la primera escuela "moderna" bajo su control.
Se estima que los Bene Israel eran alrededor de 6000 en los años 1830, 10000 al comenzar el siglo XX, y en 1948 eran la comunidad más numerosa de la India, con unos 20000 miembros. A partir de allí la población ha disminuido sostenidamente (en la India), principalmente a causa de la emigración hacia Israel, y para el 2005 su número se estima en 5000 personas.
La emigración hacia Israel [editar]
En 1897 los Bene ISrael fueron invitados a participar en el Primer Congreso Sionista de Basilea, pero declinaron la invitación.
Desde la creación del Estado de Israel en 1948, los Bene ISrael comenzaron a migrar hacia aquel país. Con ello comienza una controversia que durará varios años. El origen judío de los Bene Israel no era una cuestión debatida, pero los rabinos de Israel discutían si continuaban siendo plenamente judíos. En efecto, durante siglos los Bene Israel habían vivido sin rabinos ni conocimiento de la ley judía. Sus matrimonios y las conversiones de hindúes (probables teniendo en cuenta el aspecto físico) eran objeto de sospecha. En Israel los rabinos tienen el monopolio para celebrar matrimonios entre judíos; a causa de las dudas de aquellos sobre la legitimidad de los Bene Israel, estos últimos tenían dificultades para casarse en Israel. Estos problemas frenaban en parte la migración.
En 1964 el Gran Rabino de Israel reconoce a los Bene Israel como plenamente judíos, lo que resolvió los problemas sobre las situaciones personales y facilitó la inmigración. En 2005 se calculaba un número de alrededor de 60000 en Israel, 5000 en la India y otros 2000 distribuidos en diversos países anglófonos (el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, etc.)
La comunidad bagdadí [editar]
Los bagdadí son judíos de lengua árabe emigrados desde Iraq hace unos 250 años e instalados en las ciudades de Bombay y Calcuta. Comerciantes hábiles, se convirtieron rápidamente en una de las comunidades más prósperas de las ciudades que habitaban, en las que realizaron obras filantrópicas. El miembro más conocido de esta comunidad es Sir David Sasoon, nacido en Bagdad en 1792 y muerto en Pune en 1864.
Los descendientes de David Sasoon crearon un banco muy conocido en toda Asia. Uno de sus descendientes, Victor Sassoon (1881-1961), residente en Shanghái, tuvo un papel significativo en el desarrollo de esa ciudad. Su fortuna le permitió auxiliar a millares de judíos que pudieron refugiarse en Shanghai durante la Segunda Guerra Mundial.
En su apogeo en los años 1940 la comunidad bagdadí contaba con unos 7000 miembros. Desde entonces, luego de una fuerte emigración hacia Israel, ha marchado prácticamente hacia la extinción, y para el 2006 no contaba con más de 50 personas.
Los bagdadí eran mucho más estrictos respecto de las prácticas religiosas que los Bene Israel, con los cuales no se mezclaban. Los bagdadí no autorizaban los matrimonios entre sus hijos y los de la comunidad Bene Israel, no consumían alimentos preparados por un miembro de dicha comunidad, y rehusaban contar un Bene Israel como elemento del miniane, el número de diez hombres necesario para comenzar una plegaria. De hecho, consideraban a los Bene Israel como judíos impuros.