lunes, 14 de enero de 2013

los funerales judios y la perspectiva judio mesianica de la muerte




Funerales judíos y la perspectiva judío mesiánica sobre la muerte (1° parte).
Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
Y todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Sefer Yohanan (Juan) 11:25-26
Porque no dejarás mi alma en el sepulcro (sheol); Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.

Sefer tehilim (salmos) 16:10-11

Barukh hu ubarukh shemo.

Shalom alekhem amigos y hermanos judíos y judíos creyentes en el mashiakh resucitado y judíos curiosos por mi blog, en este articulo analizaremos en dos partes,  uno de los ciclos de la vida muchísimo más complejas y difíciles de tratar, ya que por su contenido no es muy bien tratado o tratan de evitarlo, como lo es la muerte y los funerales judíos y la perspectiva judío mesiánica acerca de la muerte,  y el seder para los judíos mesiánicos para recordar a nuestros familiares fallecidos en el cementerio (Bet hajaim) y la perspectiva judía acerca de la muerte es compleja ya que la Torah enfatiza en la vida a través de las mitzvot y no trata sobre la vida después de la muerte claramente, pero recordemos que la muerte es un castigo hecha hacia Adán,  heredara hacia sus descendientes que es la humanidad entera, incluyendo  a nuestro pueblo, después de haber comido el fruto prohibido del etz ha da´at (el árbol del conocimiento) y razón tenía el filosofo cristiano Giordano Bruno, en una cosa, sin ánimo de ofender al cristianismo, el cristianismo es una religión necrófila, es decir que ellos mas se enfocan en la muerte que en la vida a través de los mandamientos de Adonai kadosh barukh hu, o le rinden culto a los muertos, cosa que la Torah claramente prohíbe, pero déjeme aclararles algo a las religiones tradicionales o autóctonas y/o sectas cristianas, es distinto invocar a D-s, por los meritos de las memorias de los seres queridos fallecidos, que rendirle culto a los muertos, para que no hayan malos entendidos, y para comenzar este ensayo algo difícil de entender uno de los  ciclos de la vida del ser humano, que muchas veces quizás por su contenido o como lo percibimos no lo tratamos, analizaremos los funerales judíos, como es la etapa de la shivah, y sheloshim en esta parte, y en la segunda daremos  un pequeño seder de recordación a nuestros seres queridos y un seder funerario para las kehilot judío mesiánicas, que se está haciendo una edición judío mesiánica y cuál es la perspectiva de esto según la Torah, el Tanakh, el talmud y el brith hadashah, y el pueblo judío, incluyendo el judío mesiánico, tienen algo en común, el intenso amor por la vida, pero a su vez un gran respeto por la muerte, por eso cuando muere un ser querido, esa etapa está muy caracterizada por una gran cantidad de rituales para honrar la memoria de los seres queridos fallecidos y llevar el consuelo y esperanza a los dolientes, también se caracteriza, que la neshamah, el alma de la persona regresa a Adonai y el cuerpo al polvo, tal como lo dice en génesis (sefer bereshit) 3:19 que dice así “Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que retornes a la tierra, de la que fuiste tomado; pues tú eres polvo y al polvo retornarás»”, la concepción de la vida según el judaísmo, y también del mesiánico, es que la vida es la antesala al mundo por venir, o en hebreo olam habah, y para algunos sabios la muerte (malakh hamavet o ángel de la muerte)  es la mano derecha de hashatán y sus ángeles malignos ya que es implica la enfermedad heredada de Adán después de comer del fruto prohibió y el remedio a la misma es la  fe en la resurrección de los muertos o tehiot hametim en hebreo y uno de los trece principios de fe escritos por rambam Maimonides dicta esta esperanza y en la Torah, Tanakh y brith hadashah la enfatizan, con el ejemplo de la resurrección del mashiakh yeshua y la esperanza de la resurrección de los que lo aceptaron,  y la concepción de un cementerio es muy distinta a la concepción occidental, ya que lo definen cono el lugar más santísimo y sagrado, de la tierra,  en hebreo se dicen de distintas maneras una de ellas el Bet hajaim (casa de la vida), Bet almin (casa eterna), hamakom hatahor (lugar puro) y hamakom hakadosh (lugar santo)  ya que contienen los cuerpos de los tzadikim (justos),  seres humanos o de los seres queridos, que tenían en su ser, una chispa de D-s, un pedacito de su divinidad, y cuando mueren las almas o esas chispas de divinidad abandonan el cuerpo que es perecedero, pero que el alma es inmortal e imperecedera, y que resguarda las matzebot (tumbas de los seres queridos) que según los sabios, las almas de los seres queridos flotan sobre sus matzebah, y según el zohar, las almas se preocupan por sus seres queridos, algo parecido a guardianes o intercesores ante Adonai, ya que según el texto mencionado, si no fuera por la existencia de las almas en el más allá, no hubiera existido nuestro mundo ni un segundo.
Para el judaísmo y el judaísmo mesiánico, la muerte es dormir con los padres, o reunirse con su pueblo, ya que es parte integral de la vida, ya que la vida sin la muerte se vuelve monótona, aburrida, intrascendente, y sin sentido de vivirla, por eso la vida con la muerte es muy valiosa, única  y hermosa, el suicidio al igual que las religiones abrahámicas (judaísmo, judaísmo mesiánico, cristianismo e islamismo) la condenan de manera rotunda, ya que la vida está en las manos de D-S, no de los humanos, ya que se le considera como la transgresión de la mitzvah “no mataras” y la eutanasia que está de moda en occidente, es considerada como un homicidio, condenado rotundamente en el judaísmo.
Uno de los aspectos más importantes y vitales del ciclo de la muerte, según el judaísmo, es la del respeto a la última palabra o  voluntad  dada por el difunto antes de su muerte, claro siempre y cuando no contradiga a la Torah, el talmud, y por su puesto el brith hadashah, escrito en el sefer matityahu (mateo) 5:37 que menciona lo siguiente “sino que su hablar sea: "Sí, sí", y: "No, no". Lo que es más de esto, procede del mal.” Ya que la última voluntad del difunto es muchísimo más importante que puede pasar su vigencia de generación en generación, un buen ejemplo de ello fue en la parashat vayehi, en las que Ya’akob abinu (alav hashalom vezajur letob  o que la paz este con su memoria que sea buena) que le pidió a Yosef que en vez de ser enterrado en mitzrayim sea enterrado en eretz Israel en la cueva matzebah en Hebrón, donde están sepultados Abraham, Yitzhak, Sarah, y Rivka, y la voluntad de Yosef abinu (alav hashalom vezajur letob)  de ser enterrado en eretz Israel, que tuvo que pasar más de 400 años de la estancia en mitzrayim, hasta que Moshe con el pueblo hebreo saco los restos de Yosef que estaban en mitzrayim, y fueran enterrados en shikhem, que es hoy Nablus, y hoy en día esta su matzebah aun visitada por yehudim y shomronim, después de que la persona moribunda ya haya fallecido (óbito) se hace todos los preparativos del cuerpo que debe ser hechos por una sociedad funeraria judía que se llama jevra kadisha, que se encargan de los preparativos rituales del cuerpo, en nuestro pueblo judío mesiánico deberíamos de tener una jevra kadisha mesiánica, para poder tratar a nuestros amados seres fallecidos con honor y respeto, en las que se tramitan el féretro, el sitio de entierro y  la taharah hamet con la halajah tradicional y el brith hadashah, usualmente la familia tramita  el lugar del entierro, la jevra kadisha  y las exequias que la deben hacer en conjunto con los amigos y familiares del difunto, pero puede delegarse a los miembros de la comunidad tales tramites, no se puede asumir el hecho como tragedia, ya que los familiares están entre el cielo y la tierra y no deben comer ni beber nada de carnes, pan, vino,  en la habitación donde está el difunto, no pueden trabajar ni participar en festejos, las autopsias en el judaísmo y en el judaísmo mesiánico están terminantemente prohibidas a menos, de que se investigue si la enfermedad del difunto pudiese dar a lugar una cura para las futuras generaciones, si la ley local del país lo exige o cuando se trate de una muerte claramente violenta que exija claramente una autopsia por parte de las autoridades policiales y medicas competentes, al igual que las donaciones de órganos no están permitidas en el judaísmo a menos que la ley del país lo exija o sea la verdadera última voluntad del difunto y no se permiten embalsamar a los difuntos, a menos que hayan circunstancias realmente extremas que lo amerite o lo exija la ley del país donde reside la comunidad y la incineración de cadáveres es considerada como el peor sacrilegio que le se puede hacer a un ser querido.
En las funerarias judías o en las jevra kadisha, y en las funerarias gentiles cuyos miembros son judíos mesiánico (cosa que es escasa)  o que respeten las leyes judías sobre la muerte,  se somete al difunto al ritual de la tahara hametim, o rejitzah (tahara de los difuntos) en las que se lavan ritualmente el cuerpo con agua  y después cubierto con una mortaja blanca y/o con el talith con la condición de que se destruya o se inutilice las tzitziot, si el difunto era varón, claro el proceso de taharah si es para un difunto varón lo llevan a cabos los varones y si es mujer, las mujeres y si es niño, usualmente es mixto  , y se coloca el cuerpo en un féretro de madera sencilla de pino, ya que implica igualdad social del difunto, en las que no hay ni ricos ni pobres, los féretros que usan son de madera y  no de metal ni adornadas como en las funerarias de hoy en día, en las que lo féretros son de madera o metal y son adornadas, y en el velorio o en las exequias funerarias del difunto, los féretros se mantienen cerrados, la idea es de recordar al difunto en vida, y no como un cadáver, ya que implicaría el velorio a féretro abierto una seria falta de respeto o falta de honras al muerto, ya que en los funerales judíos del pasado muchos enemigos de los difuntos, insultaban al muerto o lo deshonraban, y a partir del incidente los sabios, instituyeron las exequias a féretro cerrado, y se recitan en la misma la berajah dayan emet para hacer la keriah o la rotura ritual de las vestiduras, que significa el sentimiento de desolación y tristeza por la muerte del ser querido, y se recita el tziduk hadin, en las que se acepta la voluntad de Adonai kadosh barukh hu, con respecto al difunto, y el rabino, el nasi o el roe, usualmente da un sermón o una reflexión con respecto a la muerte o a la vida del difunto y de sus meritos cuando estaba con vida, se permite aflorar los sentimientos de tristeza y nostalgia, pero no se permiten dar pésames o condolencias a menos que las circunstancias lo amerite, se encienden dos velas en la sala donde está el difunto, una en la cabeza del féretro y otra en los pies de la misma, ya que implica un versículo de mishlei (proverbios) 12:21 que se dice de esta manera el alma es la luz del Señor”  después se recitan salmos en honor al difunto y antes de partir al cementerio al entierro, se recita el kadish en honor al difunto, aunque el kadish no tiene una alusión a la muerte, tiene alusión a la esperanza de la redención y la resurrección final, y en el funeral, las personas afectadas por el fallecimiento del difunto, son el padre, la madre, los hijos, las hijas, la esposa, el esposo, los hermanos y las hermanas, en las que están exentos de las mitzvot diarias del judaísmo, y son conocidos como onen que significa en español dolientes, y en la sala donde están las exequias no deben fumar, comer, beber o conversaciones superfluas, en esos casos hay salas habilitadas para que la persona pueda comer, beber y descansar,  y no puede dejarse solo el difunto, ya que esta labor la del shomer met, resguarda al muerto desde el hospital o morgue hasta el cementerio,  no es una costumbre propia del judaísmo y del judaísmo mesiánico llevar corona de flores al muerto, porque al contrario representan la fragilidad del ser humano, que crece, se marchita y muere, pero si por desventura o desinformación traen coronas de flores o arreglos funerarios de flores, se colocan fuera de la sala donde está el féretro, por eso se recomienda no traer flores a las exequias o en cambio dar tzedakah en honor al difunto a una institución benéfica o a una persona o familiar necesitado, el dinero, que se destinaba a la corona de flores o arreglo floral fúnebre, las exequias por deber y tradición judía duran nada mas un solo día, y el entierro debe ser efectuado en el mismo día del fallecimiento del difunto y no puede ser postergado  a menos que quieran traer familiares de tierras lejanas, la ley del país no permite los entierros en el mismo día del deceso, de honrar mas al difunto o de ser enterrado en eretz Israel, o a causa del shabath o del yom tob,  después de las exequias, se acompañan el cortejo fúnebre desde la funeraria hasta el entierro donde en el camino se recitan salmos, y plegarias para la elevación de la memoria del difunto, ya que acompañar al difunto desde las exequias hasta el entierro, constituyen una mitzvah grande de misericordia en el judaísmo y en el judaísmo mesiánico, y en el cementerio o en la funeraria antes de partir al cementerio se recita el maaleh rajamim, en honor a la memoria del difunto, y después se recita el kadish yatom o el kadish de los huérfanos de manera solemne, cuando comienzan a bajar el cuerpo a la fosa, y cuando echan la tierra al féretro, la pala se pasa de familiar en familiar pero no de mano en mano, sino un familiar echa su porción de tierra al féretro, después coloca la pala en el piso, y otro familiar recoge la pala y echar su porción de tierra y así sucesivamente, representando la voluntad de no transmitir la desgracia a otros familiares, el resto del entierro se puede dejar a cargo de los trabajadores del cementerio, y finalmente se despiden los familiares del difunto, no exentos de los sentimientos de tristeza, nostalgia, dolor, o expresiones semejantes.
Al salir del cementerio se hace el lavado ritual de las manos el netilat yadaim, pero sin la berajah, y sin secarlas ya que simbólicamente el recuerdo de la persona fallecida está fresca, entre los sefardíes, más bien se acostumbran a lavarse las manos ritualmente antes de entrar y después de salir del cementerio, y comienza con el periodo de luto más rígido que es la shivah, prescrita en la Torah según números (sefer bamidbar) 19:11-13 que lo menciona de esta manera “Todo el que toque el cadáver de cualquier ser humano será impuro durante siete días. Se purificará con él al tercer día y al séptimo día será puro; pero si no se purificare al tercer día, entonces al séptimo día no quedará puro. Todo el que toque el cuerpo de un ser humano que hubiere muerto y no se hubiere purificado, si hubiere impurificado el Tabernáculo de El Eterno, esa persona será apartada de Israel; como el agua del rociado no fue arrojada sobre él, permanecerá impuro; su impureza está sobre él.” En las que los familiares ritualmente son impuros, a causa de la muerte del ser querido, en las que cubren los espejos,  encienden una luminaria o una vela recordatorio en honor a la memoria del difunto, no pueden cocinar o hacer una labor domestica diaria, ni estudiar Torah, sino textos alusivos a la muerte o a la elevación de las almas o sentarse en banquitos bajos o en el suelo, el deber del descuido de la apariencia personal, no pueden bañarse sino opcionalmente a partir del tercer día de la shivah  o no puede trabajar, y los rezos se llevan a cabo en la casa, con talith, Sidur y tefilim plegarias con minian  (shajarit, minjah y arbit con el kadish yatom ) para la elevación de la memoria del ser querido recientemente fallecido, no calzar cuero, sino zapatos de otros materiales, y cuando el deceso en vez de ocurrir en la clínica, fuera de la casa, etc.,  ocurre en la casa hay una ley clara al respecto, en el sefer bamidbar (numero) 19:14-19 que menciona esto al respecto “Ésta es la enseñanza concerniente al hombre que muriere en una tienda: todo lo que entre a la tienda y todo lo que hubiere en la tienda será impuro durante siete días. Cualquier vasija abierta que no tiene tapa ajustada será impura. En el campo abierto, todo el que toque a alguien que fue muerto por la espada o que murió, o un hueso humano o una tumba, será impuro durante siete días. Tomarán para la persona impurificada un poco de las cenizas de la quema del animal de purificación y le colocarán encima agua de manantial en una vasija. Un hombre puro tomará hisopo y lo mojará en el agua, y salpicará sobre la tienda, sobre todas las vasijas, sobre las personas que estaban allí y sobre el que tocó el hueso, o el que fue asesinado o el que murió, o sobre la tumba. La persona pura salpicará sobre la persona impurificada al tercer día y al séptimo día, y lo purificará al séptimo día; luego sumergirá sus vestimentas y se sumergirá él mismo en agua, y se volverá puro al anochecer.” En las que según el talmud, les exigen  como mitzvah a los familiares y amigos del difunto, traer comida a la casa de los familiares del difunto,  encender una luminaria por siete días en honor al difunto, pero si uno de esos días cae en shabath, se interrumpe para ir al servicio en la sinagoga con cierta normalidad y después volver a casa a guardar el luto, como está prescrito,  y se saludan a los enlutados con esta frase, que Adonay los consuele entre los dolientes de tzion y yerushalayim y se comienza después de culminar la shivah a observar la sheloshim, que son los 30 días de luto menos fuertes y rígidos, en las que se puede volver  a la vida normal, pero no se afeitan el pelo, no se afeitan la cara, ni van a las fiestas,  pueden bañarse con normalidad, pero al culminar van a la matzebah a colocar una piedra como señal de que la tumba fue visitada, o hacen la ceremonia de la develación de la lapida que fue levantada una semana después del entierro del difunto,  en el sitio donde está enterrado el difunto, que es usualmente entre familiares y amigos del difunto, y después esta la etapa de la avelut que es exclusivamente para padres, parejas, novios,  e hijos  difuntos, que dura un año según el calendario hebreo, a partir del día de la sepultura, después años consecutivos desde el día de su muerte, que se le conoce como yizkor o yarzeit, y después no se observan mas signos de luto sino la etapa mencionada que es caracterizada por ceremonias de recordación en la kehilah hasta visitas a la matzebah en el Bet hajayim(el cementerio).

Para visitar el cementerio a recordar y visitar a nuestros amados difuntos según la halajah de la Torah y sin despreciar las enseñanzas del brith hadashah, es primero que cuando vayamos a la matzebah de nuestros seres queridos, vayamos al cementerio con nuestras cabezas cubiertas, con kipá, sombrero, boina o entre las mujeres, un sombrero o un velo ya que estamos en un lugar sagrado, no se utilizan tzitzit en el cementerio en señal de respeto, se procura no ir a otras tumbas, si es para una sola tumba en especifico, y llevar su sefer tehilim y si hay minian el Sidur donde está el kadish yatom, los cementerios no pueden ser utilizados para conversaciones superfluas, no se comen ni se beben en ellos, se lavan las manos después de visitar el cementerio por la tumah o impureza transmitidas por los cadáveres enterrados,  recientes o antiguos,  y se acostumbra a dar una tzedakah o ma´aser en honor al fallecido, y se visita la tumba o a las tumbas de manera circular, es decir se da una vuelta alrededor de ella y  circulan por un camino y no por encima de las tumbas a menos que la configuración del cementerio haga imposible circular las tumbas por un camino, y haya que pasar por encima de las tumbas, siempre y cuando no toque el sitio donde está enterrado el muerto, un ejemplo de ello la Bet hajaim general del sur de  Caracas- Venezuela, conocido como cementerio general del sur, que pos su configuración hay que pasar literalmente por encima de las tumbas, casi que pisando al punto donde está enterrado el difunto, claro hago esta referencia como ejemplo sin irrespetar las memoria de los difuntos enterrados allí, y que por sus meritos sus familias, hashem las bendiga y las proteja de todo mal, una de las reglas en cuanto a las Bet Hajaim, es que siempre debe mantenerse limpio y jamás aprovecharse de los materiales de otras matzebot (tumbas) de ninguna manera, usualmente se visita las tumbas de nuestros amados difuntos en cada yarzeit o yizkor (aniversario del fallecimiento del ser querido según el calendario hebreo), en la culminación de la shivah, o sheloshim, o antes de los yamim noraim o días temibles (rosh hashanah, yom kippur, sucot)  y en los diez días de teshubah (entre rosh hashanah y yom kippur) si coincide ese aniversario con el shabath o el yom tob, la visita a la Bet Hajaim puede postergarse después de las festividades o adelantarse, y se recita una oración al llegar a la matzebah, en la segunda parte de este articulo daremos ese seder cuando se visitan las matzebot o a la matzebah de un ser querido, usualmente se toca la tumba o matzebah con la mano izquierda, y en lugar de flores como es usualmente en las matzebot cristianas  se colocan piedras, y se dan tzedakah a las personas pobres después de visitar la matzebah,  ya que beneficia a la memoria de aquel ser querido, que no está con nosotros, ya que eleva su alma, en muchas páginas judías serias, pueden sacarse esas fechas de yizkor de su familiar fallecido por 8 hasta por 20 años, consecutivos, desde que el ser querido partió de este mundo, y finalmente se lavan las manos ritualmente al salir del cementerio pero sin secarlas.



       Para concluir esta primera parte de este artículo sobre el ciclo de la vida en el judaísmo, la muerte es parte vital del ciclo de la vida, entendemos que la muerte es el castigo a la humanidad cuando Adán comió del etz ha da´at, el fruto prohibido, Adonai lo condeno a ser mortal y a sus descendientes, y que el único remedio a eso es la creencia en la resurrección de los muertos dada en los principios de fe de rambam Maimonides y confirmada con la resurrección de nuestro amado mashiakh yeshua, y   al contrario de las religiones que ven que el cuerpo es una concha vacía, el judaísmo da respeto a la muerte y también a los restos físicos del ser querido, como un elemento donde se almacenaba la neshamah el alma de nuestro ser querido y que debe ser tratado con muchísimo respeto y consideración,  con la característica que está muy compuesto por muchos rituales, muchos de ellos de la Torah y otros de las tradiciones de los sabios de bendita memoria y las enseñanzas del brith hadashah, y que la finalidad de tales rituales funerarios es la de honrar al fallecido y dar consuelo a la familia con la esperanza de la resurrección de los muertos, o en hebreo tehiot hametim,  con el retorno de nuestro amado mashiakh yeshua, en la segunda parte daremos el seder y analizaremos con las escrituras de la Torah, Tanakh, talmud, y brith hadashah, entre otros la perspectiva judío mesiánica sobre la muerte y que diferencias tiene con la cultura occidental grecorromana.

Que Adonai bendiga a su vida con Shalom, menujah  y simjah y que estos dos artículos sirvan de elevación a la memoria de nuestros amados seres queridos, que por sus meritos los haga resucitar en el retorno de nuestro mesías yeshua, y que nuestras plegarias sean respondidas y que hayamos despertado nuestra sensibilidad humana de que nuestra vida en esta tierra es solo un tránsito hacia una vida mejor al lado de Adonai.  


Articulo hecho por



Yohanan ben Yehoshúa

13 de enero de 2013-2 de shevat del 5773- 7:45 pm




1 comentario:

Nehemyáh ben Asher dijo...

Shalom aj: te agradezco mucho por todos los comentarios que te has tomado el trabajo de compilar y relacionar en los dos estudios. Sólo tengo una inquietud, el documento del seder funerario judio no se puede descargar para imprimir del scribd porque hay que suscribirse y pagar y mil cosas más. Sería bueno que lo publicaras en otro formato. Me interesaría poderlo recibir para poder transmitirlo, pues soy moréh en una comunidad mesiánica y sobre este tema hay mucha inquietud. Estoy en Ibagué- Colombia y mi página es www.labibliabiencontada.com.
Te encargo si puedes hacerme el favor de enviarme el documento a shemini5769@hotmail.com
Todáh rabáh y que El Elohim de todas las huestes celestiales te siga apoyando tu labor.
Nehemyáh ben Asher Álava.