viernes, 1 de febrero de 2013

digitalizan los manuscritos de la torah samaritana


La cultura samaritana llega a Internet
Digitalizan los manuscritos de los “shomronim”
Estarán a disposición de la comunidad samaritana todos sus manuscritos en formato digital en un sitio de Internet, en Facebook y en las aplicaciones de telefonía móvil. La utilización de la tecnología de las redes sociales permitirá a los samaritanos el aprendizaje, la traducción y la preservación de su historia.
Los “shomronim” (término hebreo que significa “guardianes”, y su traducción “samaritanos” ha sido difundida por la traducción castellana de la leyenda cristiana del “buen samaritano”) sobreviven como comunidad religiosa en Nablus y en Holón.
El proyecto de digitalización, conducido por el profesor judío estadounidense Jim Ridolfo, se encuentra actualmente en Israel. Él divide su tiempo entre Tel Aviv y las reuniones con miembros de la congregación, que suman 750 personas, en la ciudad israelí de Holón y en el Monte Gerizim en la Cisjordania.
Los manuscritos antiguos de la comunidad samaritana se encuentran dispersos especialmente en los EE.UU., Europa, Australia e Israel. Según estimaciones de la comunidad, alrededor de 4.000 de sus manuscritos están dispersos por el mundo, incluidas las bibliotecas de Manchester, Oxford, Michigan, París y San Petersburgo.
¿Cómo llegaron los manuscritos de la comunidad samaritana a los EE.UU. y al resto del mundo, y por qué sólo ahora se están haciendo esfuerzos para agruparlos de nuevo? La respuesta a esta pregunta nos lleva en un viaje a través de las fronteras de la política histórica, geográfica y cultural.
Los samaritanos se consideran descendientes del antiguo reino de Israel, descendientes de las tribus de Manasés, Efraín y Leví. Según la tradición samaritana, la división entre ellos y sus hermanos, la tribu de Judá, llegó a un punto culminante cuando los samaritanos se negaron a aceptar el establecimiento de Jerusalén como el lugar donde sería erigido el Gran Templo y erigieron su Templo en el Monte Gerizim, cerca de Nablus, como lugar sagrado.
La comunidad alcanzó su mayor tamaño en el siglo V dC, cuando contaba con más de un millón de personas. Los distintos cambios de poder a lo largo de los siglos en la Tierra de Israel, la conversión religiosa forzada, distintos decretos y persecuciones golpearon a la comunidad y redujeron su número a solamente cien miembros a fines del siglo XIX. Ante esa situación, los miembros de la comunidad se vieron obligados a vender sus manuscritos antiguos, con el fin de sobrevivir.
“La situación económica de los samaritanos de Nablus era difícil debido a las terribles dificultades económicas en el país”, dijo Tzdaka. “Lo único que había eran miles de manuscritos antiguos, la mayoría de ellos en mal estado, dispersos en los estantes de piedra de la antigua sinagoga en Nablus. Cientos de manuscritos también estaban en bibliotecas privadas”, concluyó el investigador samaritano.
Por lo tanto, entre los siglos XVIII y XIX, fueron vendidos rollos de la Torá, libros de oración y estudio, a diferentes comunidades de coleccionistas y estudiosos de las religiones en el mundo.
Uno de los más importantes coleccionistas de manuscritos de la religión samaritana fue el erudito ruso Abraham Firkovic. En 1864 llegó a Nablus y adquirió manuscritos samaritanos de una colección que incluye 1.300 documentos y más de 18 mil páginas.
Los manuscritos fueron transportados en burros de Nablus a Iafo, y desde allí en barco a la Península de Crimea. La siguiente parada fue la biblioteca del Zar en San Petersburgo, llamada ahora la Biblioteca Nacional de Rusia.
Otro capítulo importante en la historia de los manuscritos samaritanos fue registrado a principios del siglo XX. Edward Warren, un industrial y filántropo cristiano rico de Michigan EE.UU., estaba de visita en la zona representando a la organización cristiana que él dirigía.
Durante su visita a Iafo y a Jerusalén escuchó sobre una antigua comunidad que vivía en Palestina, y tenía que vender sus escritos para sobrevivir. Él organizó una reunión con el gran sacerdote samaritano, Jacob ben Aarón, y decidió ayudar a la comunidad. “Él quedo muy impresionado por el hecho de que el sacerdote no pedía dinero, sino que se le donara una escuela para la comunidad samaritana”, dijo Tzdaka.
Como muestra de gratitud, los samaritanos le otorgaron antiguos manuscritos de la Torá, con lo que agotaron aún más sus archivos. Warren también les compró otros manuscritos, como parte de un ambicioso plan según el cual serían almacenados para mantenerlos y recuperarlos por la comunidad cuando pudieran comprarlos nuevamente.
Pero la historia siguió otro curso. Los manuscritos fueron cargados en los buques, y llegaron a Michigan. Warren murió en 1919 y legó sus manuscritos a sus hijos, que no supieron qué hacer con el tesoro que cayó en sus manos. Posteriormente fueron presentados por primera vez en un museo, pero éste fue cerrado en 1950 y los manuscritos fueron guardados en cajas de cartón en un galpón de un estadio de fútbol local.
Casi 20 años después, a raíz de trabajos de restauración en el estadio en 1968, fueron descubiertos los manuscritos samaritanos. Su siguiente destino fue la Universidad de Michigan. Cuando los expertos y los investigadores abrieron las cajas, se encontraron con decenas de manuscritos, entre ellos tres libros de la valiosa Torá samaritana, que valen millones de dólares. Los manuscritos más antiguos son de los Siglos III-VI dC. Otros fueron escritos en el siglo XV. Tzdaka, de 67 años de edad, fue invitado a Michigan para la asistencia y organización del registro del material.
Pero mientras tanto, la comunidad perdió otros manuscritos, por un robo a la sinagoga de Nablus en 1995. Los ladrones se llevaron dos rollos de la Torá de 700 años de antigüedad, que eran usados diariamente en la sinagoga. La policía israelí, los palestinos y la Interpol se movilizaron para localizar a los ladrones. Los libros, cuyo valor es incalculable, no fueron devueltos.
Tzdaka volvió a Michigan en el 2003 y solicitó poner los manuscritos a disposición del público en general. Pasaron cuatro años antes de que la Universidad aceptara su pedido. Jim Ridolfo comenzó a trabajar en la investigación. Algo en los manuscritos lo intrigó. “Quería saber de dónde viene esta colección, dado que, por lo general se esconde una buena historia detrás de estos casos” dijo.
¿Quiénes son los samaritanos?
Ellos creen en el Dios de Israel, en el profeta Moisés y en una redacción ligeramente distinta de la Torá. Circuncidan a sus hijos. Creen en la Torá literalmente, sin entrar en detalles e interpretaciones.
Ellos escriben en la antigua escritura hebrea de alfabeto fenicio y oran con antiguo acento hebreo.
Ellos celebran las siete fiestas de la Torá, sin Purim y Janucá. Su calendario es ligeramente diferente del calendario judío. Mantienen las tradiciones antiguas como la ceremonia del sacrificio en la Pascua y la peregrinación al Monte Gerizim.
Según su fe, el Sumo Sacerdote es un descendiente directo del hermano de Moisés, Aarón.
Fuente: Periodismo Digital

http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Mundo_Judio/46633/



1 comentario:

JORGE VINICIO SANTOS GONZALEZ VINICIO SANTOS dijo...

ESTIMADOS HERMANOS:
Solicito mi conversion paranormal del Santo Espíritu de Yeshúa de los ejércitos y del arcángel San Miguel adquirido de Jesucristo.

Atentamente:
Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
Documento de identificacion personal:
1999-01058-0101 Guatemala,
Cédula de Vecindad:
ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
Ciudadano de Guatemala de la América Central.